
Quiero contarte algo que me sucedió hace unos años.
Un vehículo abolló la puerta del conductor de mi auto.
Y, curiosamente, hasta ese momento nunca había visto tantas puertas de autos abolladas en la calle. 😀
Lo que me pasó hizo que mi mente empezara a enfocarse en las puertas de los autos.
Y esa decisión inconsciente —hacia dónde dirigir la atención— hizo que las puertas golpeadas comenzaran a formar parte de mi realidad.
Seguramente siempre estuvieron allí.
Pero no estaban en mi realidad mental hasta que empecé a prestarles atención.
Quizás hayas vivido algo parecido alguna vez.
Yo lo veo seguido en mi propia experiencia, y eso me llevó a una conclusión:
“Aquello a lo que presto atención existe en mi mente. Lo demás es solo fondo.”
Por ejemplo, ahora estoy prestando atención a lo que escribo.
La habitación en la que me encuentro, los objetos que me rodean, incluso mi propio cuerpo, son solo ambiente de fondo.
Mientras escribo este párrafo, mi atención se desplaza.
Siento el viento del ventilador en esta mañana de febrero, en Buenos Aires, y por eso aparece aquí, en estas palabras.
Antes de este momento, el mes del año, la ciudad y el roce del viento sobre la piel estaban presentes…
pero no existían para mí de este modo.
Eran simplemente fondo.
La atención no crea lo que aparece, pero decide lo qué importa.
Tal vez sea momento de prestar atención a la atención.