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Sentidos 

"Materiales para crear"

 

Muchas veces, en este sitio utilicé el verbo "crear" o también el sustantivo "creaciones", pero:

¿Qué es crear?

Para responder a esta pregunta estuve tentado a buscarla en la web o preguntarle a mi asistente virtual -que sería incluso más cómodo-.    Sin embargo, eso no sería genuino, porque lo que me importa decir, no es la definición de diccionario, que vos también podés buscar, sino lo que esas palabras significan para mí, ya que ese significado personal, es lo que le da sentido a lo que escribo.

Para mí, crear es combinar la información que recibo de distintas fuentes, para darle un significado que esté acorde con mi estructura mental y con mi sistema de creencias.  

 

Por la última frase de la página anterior, quizás te imagines lo que sigue.

Esa información, que proviene del exterior o del interior de mi cuerpo, llega a través de los "sentidos".  Podría decir que llega pura, sin nombres ni explicaciones y se convierte en el "material" que mi mente utiliza para crear e interpretar la realidad.

De todos ellos, los "externos y los internos", vamos a hablar ahora:

 

Los que acabo de llamar "externos" (los clásicos 5 que solemos aprender desde chicos), son los que captan información del entorno, o sea de lo que está fuera de nosotros.    También permiten percibir nuestro propio cuerpo, en el exterior.   
Ya sabes, ellos son:

  • Vista

  • Oído
  • Tacto
  • Gusto
  • Olfato

 

Dentro de estos, aunque algunos lo consideran interno, porque no está asociado a un órgano externo, como los otros (ojos-orejas-piel-paladar-nariz), existe uno más:

  • Sistema vestibular:  Es una parte del oído interno que percibe, la orientación en el espacio, la aceleración (imagina un avión cuando despega), el balance (o equilibrio), la fuerza de gravedad.    
    Este no es muy conocido, de hecho yo lo conocí hace poco.

 

Luego están los internos, al igual que el anterior, no se enseña en las escuelas, pero existen:

  • Interocepción:  Es la percepción del estado interno del cuerpo ya que no necesito los sentidos que te mencioné antes, para saber si tengo hambre, sed, frío, incluso para percibir mi respiración o mis latidos cardíacos.  Este sentido es la clave para percibir emociones y la autoconciencia corporal.
    En otras palabras “sentimos nuestro organismo por dentro”.

  • Propiocepción:  Es la percepción de la posición de los músculos y articulaciones, por ejemplo sé dónde están mis piernas sin mirar, además puedo conocer mi postura o si estoy en movimiento y no necesito ninguno de los sentidos externos, para eso.     Es la base del esquema corporal.

 

Te dije antes algo sobre las definiciones de diccionario, que básicamente acabo de darte.
Así que vamos a hacer una práctica, no para que veas cómo lo percibo yo, sino para que vos mismo lo hagas.

Estar relajado, atento a tu respiración natural, permite entrenar la atención para que puedas ir dirigiéndola hacia donde decidas, en el momento que quieras.

Así que primero: Respira.

 

La idea de este ejercicio es tomar conciencia de algunos de los sentidos de los que hablamos y de la información que aportan a nuestra mente.

  • Si tienes los ojos cerrados, ábrelos y percibe lo que pueden ver a tu alrededor.
    Elige cualquier objeto que tengas enfrente y obsérvalo como si fuera la primera vez.
    No lo definas ni pienses para qué sirve. Solo obsérvalo durante unos minutos.
  • Mientras sigues respirando conscientemente, cierra los ojos y expande tu atención para escuchar los sonidos del ambiente.
    Haz lo mismo que en el ejercicio anterior: elige un sonido y escúchalo sin definirlo.
    No importa qué es. Solo lo oyes, como si fuera la primera vez.
  • Ahora respira dos o tres veces y luego dirige tu atención al contacto de la piel de tus manos con el lugar donde están apoyadas.
    Podría decirte que lo percibas como si fuera la primera vez, pero la verdad es que yo pocas veces me doy cuenta de ese contacto, salvo que me lo proponga.
  • Manteniendo la respiración consciente, dirige ahora tu atención a la posición de tu cuerpo.
    Sin mirar, nota dónde están tus piernas, tus brazos o la postura de tu espalda.
    Siente el peso de tu cuerpo apoyado sobre la superficie donde estás.
  • Luego dirige tu atención al interior de tu cuerpo.

    Percibe nuevamente tu respiración natural, entrando y saliendo.

    Tal vez puedas notar el movimiento del pecho o del abdomen al respirar.
    O incluso los latidos de tu corazón.

    No hace falta buscar nada especial.  Solo percibir lo que ya está ocurriendo.

 

Si en cualquiera de los ejercicios aparecen pensamientos, simplemente redirige tu atención hacia lo que te importa.
La idea es percibir la información que los sentidos aportan antes del análisis mental.

Cuando lo creas conveniente, respira profundamente dos o tres veces y vuelve lentamente a la actividad cotidiana.

 

Lo que acabamos de hacer fue tratar de percibir los sentidos por separado, para poder comprender la diferencia entre la información que llega a nuestra mente y el proceso mental que viene después.

Sin embargo, en la vida cotidiana los sentidos funcionan combinados.

Por ejemplo, si estoy al aire libre en un día soleado, siento los rayos del sol sobre mi piel, veo la luz que emite y escucho los sonidos a mi alrededor.
Mi cuerpo percibe calidez o calor, soy consciente de si estoy parado o sentado y sé dónde están mis manos.

Todo eso ocurre al mismo tiempo.


Pero lo que experimentamos es mucho más.

Los sentidos aportan la información.
La mente es la que la organiza, le pone nombres, la compara con recuerdos y le da un significado de acuerdo con nuestro sistema de creencias.

En otras palabras, hay dos procesos tan rápidos que se perciben como uno solo:

  1. Primero recibimos los datos.
  2. Luego viene la interpretación de esa historia.

 

Lo primero es objetivo.

Lo segundo es personal.

 

 

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